El sarampión de los Brady


No es malo dejar que la memoria nuble a veces los malos recuerdos, pero hay que ser cauteloso con esa propensión a dibujar el pasado como un edén perdido. Antes viajábamos sin cinturón de seguridad y no pasaba nada; antes no usábamos protección solar y no pasaba nada, se escucha aún a veces. La amnesia también ha arraigado en esos movimientos antivacunas que favorecen la proliferación de enfermedades erradicadas por su mayor temor a una inyección segura que a un virus peligroso. Refrendando su postura, han convertido un fragmento de una antigua serie en el catecismo que avala sus teorías.

Por redes sociales se difunde un viejo capítulo de La tribu de los Brady, serie que contaba con simpleza de comedia el día a día de una familia americana. En un episodio de 1969, los hijos del matrimonio presentaban síntomas inequívocos de sarampión: «Un poco de fiebre, algunos granos y una gran sonrisa por no tener que ir al colegio». Mientras los niños se quedaban en casa jugando felizmente, el virus se propagaba por la familia entre risas enlatadas y sin mayores consecuencias. He ahí la evidencia. Antes teníamos el sarampión y no pasaba nada, sentencian. Pero Maureen McCormick, actriz que encarnó a una de las protagonistas, se ha rebelado contra quienes la convierten en portavoz indirecta de una causa que no comparte. Fuera de la ficción ella sí vacunó a su hija.

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