Esta vez no ganó el PNV (o tal vez sí)


Hasta hace unas horas, las elecciones en España eran una cosa que disputaban muchos partidos y siempre ganaba el PNV con solo seis diputados. Quién sabe si se les acabó la racha. Bueno, sí, lo saben Sánchez y Rivera, unos señores a los que en campaña tenían que darles de comer aparte. Y eso que el 24 de febrero del 2016 firmaron un acuerdo «para un gobierno reformista y de progreso». Pasa en las mejores familias. Tan pronto nos vamos de churrascada como dejamos de hablarnos. La política es parecida. Desde ese día de febrero pasó de todo. En resumen, pasó que Sánchez intentó dialogar con el secesionismo, y pasó que Rivera le dijo el «no es no» clásico de la política española. Ese «no es no» que puede convertirse en «bueno, sí» a la vuelta de la esquina. Pero anoche seguía siendo no, y eso que a Sánchez le han avalado más de siete millones de españoles. De running por las urnas. La celestina pactista rondará al ganador indiscutible en las urnas y a Rivera. Claro que hay otras opciones, más bien nefastas, pero ya sabemos la querencia de los políticos a lo nefasto: miren a Casado. El caso es que Sánchez puede tener la tentación. Goberné solo con 85, gobernaré solo con cincuenta más. Vale, pero le va a pasar la bandeja casi hasta la Chunta Aragonesista. Peor: se la van a pasar Otegi y puede que Torra. Se irá viendo qué pasa. Como se irá viendo a dónde van los populares: si a la uci o a cuidados paliativos. Casado tendrá la tentación de ser el Sánchez del PP. O sea, resucitar una vez muerto. Ay, Casado, menuda manera de hacer historia. Obviamente, la responsabilidad no va a ser solo de Suárez Illana. En estas cosas, los populares son como los romanos y los socialistas. Habrá idus, sean esta mañana o sean en mayo. Cuántos lamentarán hoy la caída del imperio Mariano. ¿Se abrirá, de nuevo, la vía Feijoo? Por lo pronto, habrá que escuchar bramar a Aznar. Menudo profeta está hecho, anunciando en campaña la debacle por la división de la derecha, como si él pasara por ahí de manera accidental. El cataclismo del PP tapa las vergüenzas de Unidas Podemos. ¿Cuánta responsabilidad habrá tenido el chalé de Galapagar, etcétera, en este resultado? Ni con guante de seda Pablo Iglesias remontó. Medalla de chocolate, y gracias, perdiendo casi 30 escaños. Anoche, faltaría más, se veía en el Consejo de Ministros. Su éxito no es de este mundo. Como el de Vox. El lobo del que avisó Pedro (Sánchez). Pasó de 0 a 24. ¿Pero no iban a ganar los de Abascal las elecciones? Estos señores se creyeron que todos los que transportan pladur les iban a votar a ellos. Afortunadamente, España es mucho más que un vídeo viral en Twitter.

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