¿Ciudadano al agua?


Si esta imagen de hace unos días en Galicia fuese tomada justo cuando el lector posa sus ojos sobre ella, y quedase así, como se ve, congelada para siempre, jamás se despejaría la incógnita de si Albert Rivera acaba meciéndose plácidamente en un bote rumbo a una batea de Vigo, o si, a causa de un inoportuno error de cálculo, Rivera cae al agua, empieza a chapotear y, ya empapado, ríe con esa risa nerviosa de los políticos que no saben hacia dónde les llevarán ni sus impulsos ni los electores. La imagen capta, pues, el instante preciso, ni un segundo más, ni un segundo menos, en el que se encuentra, en cuestión de estrategia política, el líder de Ciudadanos. Por decirlo de una forma coloquial: bastante pez, lo cual parece todo un regalo para las gaviotas, los charranes y el resto de familias de pájaros que revolotean sobre el banco electoral.

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