El crepúsculo de los dioses


Empezó como una interferencia. La que creaba Rose con sus palabras. Detrás de su voz empezaron a escucharse muchas otras. Por primera vez, el Olimpo se tambaleaba. A mí también. Un explosión que se volvió incontrolada. A mí también. El imperio Weinstein se colapsaba. A mí también. Kevin Spacey desaparecía de la película que rodaba. A mí también. Amazon no quería tener nada que ver con un Misterioso asesinato en Manhattan.

A mí también. Lorena Bobbitt es una superviviente. Y su historia por fin, por fin va a ser explicada. Ha sobrevivido a los abusos de su marido. Y también a los de una sociedad que en vez de escucharla, se cachondeaba. A mí también. Dos hombres han decidido ahora tomar la palabra. Y contar que el país de Nunca Jamás era una pesadilla que todavía los acorrala. Que quizá haya verdad en aquella historia que en los 90 nos escandalizaba. Pero que como tantas otras en aquellos años, consiguieron que a base de dinero fuese silenciada. El rey del pop, también. Denuncian abusos. Otro imperio que se derrumba. Ha dejado de ser una explosión controlada. Asistimos al crepúsculo de los dioses. Las víctimas ya no quieren estar calladas. El poder ya no lo puede todo. La sociedad por fin escucha. Y le repugna toda esta basura que había estado enterrada.

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