La década de Feijoo

Ramón Pernas
Ramón Pernas NORDÉS

OPINIÓN

Fue un primero de marzo de hace diez años cuando Alberto Núñez Feijoo inicio su particular década prodigiosa alcanzando la primera de sus mayorías absolutas a la presidencia de la Xunta de Galicia.

 El mensaje de campaña lo sintetizó el día de san Valentín de 2009 ante más de 12.000 personas y consistió en saltarse siglas partidistas y aclamar su compromiso proclamando en tres palabras su programa político: Galicia, Galicia, Galicia, que prendió como una mecha en el electorado que salía de una experiencia de gestión publica liderada por el partido socialista y con un fuerte acento del partido coaligado desde el nacionalismo del bloque.

Han pasado diez años y dos consultas electorales en la comunidad, y su presidente, que en el fondo es un liviano socialdemócrata que no lo sabe, un socialdemócrata light, valora con nostalgia aquellos primeros años de su andadura al frente de la Xunta.

 Llego a esa edad convertida hoy en un icono de la gestión publica cuando había cumplido 47 años, y manifestando un espíritu de permanencia, de quedarse en Galicia y resistirse a escuchar los cantos de sirena que lo invitaban a liderar a los populares después de Rajoy.

Ahora con 57 años el tren de Génova comienza a quedar lejano, acaso en vía muerta, aunque el joven líder popular, el joven logorreico Casado y su cultura aznarista del casadismo/cesarismo se pueda dar un batacazo en las inmediatas, próximas consultas electorales.

Se volverá a escuchar en las filas populares la demanda de «Feijoo vuelve», pero analistas más o menos cualificados que no participan en las tertulias mediáticas, aseguran que será muy complicada la hipotésis del salto a Madrid.

Pero bien está en la Galicia que poco se parece a la que presidió por vez primera hace diez años. Sufre de manera más acusada la caída demográfica liderando en buena medida la España vacía.

Feijoo no es un líder de la Galicia rural, la de la ganadería extensiva y la cuota láctea. Apuesta más por una lectura industrial y de vanguardias tecnológicas, un país dos punto cero, vehiculado con una moderna política de transportes que vertebra el AVE que viene. Galicia es país para viejos, y como en la vieja película de Saura Mamá cumple cien años, el ciclo de la primera década pone diez velas de cumpleaños en la tarta virtual de una presidencia de la Xunta dos veces renovada.

 Reinventar una lectura amable de Galicia es una difícil tarea y el presidente Feijoo, amenazado en su gestión por los idus de marzo de una sanidad revuelta, anda poniendo puntos sobre las íes de los ultras de Vox y de los posibilistas de Ciudadanos, que tienen difícil el acceso por Pedrafita y por el Padornelo, mientras matiza el amenazante discurso de la recentralización que plantea su partido, junto a la revisión de la ley del aborto. Ha sido en la década Feijoo, está siendo.