Con las cuentas de Tezanos no es suficiente


REDACCIÓN

Pedro Sánchez está en campaña. No ahora, sino desde hace nueve meses. Del parto electoral han salido una batería de medidas que nadie en su sano juicio se atrevería a discutir. ¿Quién puede estar en contra de ampliar el permiso de paternidad? ¿Y de controlar el precio del alquiler? ¿Quién se opone a incentivar a los investigadores?

La pregunta es bien sencilla. Si casi todos estamos de acuerdo en que son iniciativas positivas para la inmensa mayoría de los ciudadanos, más allá de los costes vía impuestos que acabaremos pagando todos, como siempre, la pregunta es bien sencilla: ¿por qué Pedro Sánchez y su numerosísimo elenco de asesores de todo tipo han tardado nueve meses en alumbrar esas medidas? ¿Quizá ha estado demasiado ocupado el presidente en sus viajes internacionales? ¿O ha descubierto de repente la urgencia de unos decretos que se cuelan, por la puerta de atrás, en los estertores de su mandato y a las puertas de la cita con las urnas?

Acusar de electoralismo a un político no deja de ser una redundancia. Pero anteponer los intereses personales de uno de ellos a las necesidades de las personas no deja de ser reprochable.

Los viernes sociales, como bautizó la dirección socialista a la cascada de decretos que viene antes de la celebración de elecciones, serán un buen ejercicio de márketing político, pero no hacen más que revelar un secreto a voces que contaba un alto dirigente socialista esta misma semana: «Menos mal que Pedro ya se ha dado cuenta de que con las encuestas de Tezanos no le llega para ganar». Toca cuadrar las cuentas para que todo encaje.

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