Sanidad en crisis

Fernanda Tabarés
Fernanda Tabarés OTRAS LETRAS

OPINIÓN

03 feb 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

Conocido es el caso de aquel ministro socialista que proclamaba por contrato electoral las bondades de la escuela pública mientras pagaba cada mes las facturas del exclusivo colegio inglés en el que estudiaban sus hijos. No escribo el nombre porque es el de muchos que quieren para todos lo que no desean para sí, en un ejercicio de funambulismo dialéctico que algunas consideramos simple caradura. Claro que cada uno tiene derecho a educarse o a sanarse donde considere y pueda, pero no hay quien se crea un discurso que proclama que la educación o la sanidad públicas son las mejores cuando se reniega de los colegios y hospitales de esa red en cuanto se escolariza a un hijo o las transaminasas se disparan. Esa doblez encierra una sospecha y transparenta un desprecio. Y ese cinismo explica la crisis que hoy emborrona la escuela y la sanidad públicas en las que descansó el proceso de igualación de la sociedad española después del franquismo.

La consideración social de la educación pública hace tiempo que se tambalea, gracias a procesos tan eficaces como el liderado por el PP en la comunidad de Madrid. Hay centros excelentes y profesores extraordinarios pero no existe un compromiso general por convertir el sistema en el mejor. La supervivencia y no el prestigio es el objetivo. En cuanto a la sanidad, aguantó mejor el tirón pero la gran recesión del 2008, que además de extender la pobreza normalizó la desigualdad, ofreció la gran excusa para depauperar una red que fue el orgullo de todos. Lo demuestra el interés creciente por España de las multinacionales de la salud y las protestas de profesionales como los médicos de Vigo. Cualquiera que haya pasado una noche en urgencias o espere por una operación sabe que, amigos, la cosa no van bien.