El triunfo del oscurantismo

Fernando Ónega
Fernando Ónega DESDE LA CORTE

OPINIÓN

Marta Pérez | Efe

27 dic 2018 . Actualizado a las 08:17 h.

Que Joaquim Torra entregue un documento de negociación al jefe del Gobierno español indica que el presidente catalán hace sus deberes independentistas. Llega preparado a la reunión, sabe lo que quiere pedir, lo pone en un documento de 21 puntos, lo entrega a su interlocutor y ya puede decir que él sí expresó sus aspiraciones, mientras que Sánchez se limita a exponer una etérea voluntad de diálogo. El independentismo siempre va por delante. Y además, se reserva la capacidad de comunicarlo cuando le apetezca o le venga bien en su discurso. Le vino bien el día de Navidad y lo soltó haciendo saltar el resorte de la intriga: además de proponer la creación de un grupo de mediadores internacionales, como si fuese una negociación de Estado a Estado, ¿cuáles serán los otros 20 puntos del documento escrito?

Solo los dos protagonistas del encuentro lo saben. Y ahí está la gran crítica inicial: ¿por qué se ocultó en las comunicaciones posteriores? Evidentemente, hubo un primer acuerdo de discreción, que suele ser habitual en este tipo de conversaciones. Pero hubo, al mismo tiempo, un triunfo del oscurantismo. Si algo brilló en este episodio ha sido la ausencia de transparencia. Se negó a la opinión pública su derecho a conocer de qué hablan sus representantes. Se negó a quienes tenemos el deber profesional de orientar a esa opinión un dato fundamental de las aspiraciones del secesionismo que Torra representa. Y, pasados dos días de la revelación de la propuesta de «acuerdo democrático», esa propuesta continúa siendo un misterio para el común de los mortales.

La eurodiputada socialista Iratxe García, preguntada por Radio Nacional, quiso rebajar la importancia del secreto y lo calificó como algo anecdótico, comparado con la importancia del encuentro Sánchez-Torra. Es decir, que la doctrina de la parte estatal es resaltar la foto, no su contenido. Pues no, señora. La foto es un retrato parcial que entra en el capítulo de los gestos y de la propaganda, tanto para uno como para el otro. El contenido, lejos de ser anecdótico, es algo tan importante que afecta a la unidad de España y no puede entrar en el territorio de los secretos sospechosos.

Y necesitamos saber algo más. Necesitamos saber cuál ha sido la respuesta del presidente Sánchez porque supongo que no se habrá limitado al socorrido «lo vamos a estudiar». La única petición conocida, la mediación internacional, no se formula para un Estado autonómico, sino para la creación de un nuevo Estado. ¡Qué lejos quedan aquellas promesas de claridad y transparencia! Sánchez perdió la primera batalla en la nueva fase del procés: la capacidad de iniciativa. Y la perdió de la forma más tonta: por haber optado por la oscuridad.