La carga de la brigada ligera

Miguel-Anxo Murado
Miguel-Anxo Murado EL MUNDO ENTRE LÍNEAS

OPINIÓN

ANDY RAIN | efe

13 dic 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

De haber triunfado ayer la moción de censura interna contra Theresa May, los rebeldes del Partido Conservador habrían logrado su propósito de un brexit duro. No ya porque las bases del partido, que son más probrexit que sus diputados electos, hubieran elegido entonces a un euroescéptico como primer ministro, sino porque la premura del calendario habría hecho inevitable esa salida radical. Reemplazar al líder supone un largo proceso que, como pronto, no se completaría hasta finales de enero, con lo que no quedaría tiempo para otra negociación con la UE. Con esto llegaríamos al 29 de marzo, que es la fecha en la que, con acuerdo o sin él, Gran Bretaña tendrá que salir del bloque. El plazo se puede aplazar, pero a un nuevo primer ministro euroescéptico le bastaría con no solicitarlo.

El caso es que esa posibilidad de derribar a May en esta clase de votación fue siempre remota. No solo porque entre los diputados conservadores hay muchos partidarios de un brexit blando, más blando incluso que el que propone May, sino porque son mayoría los que en su momento votaron por permanecer en la UE. Incluso los hay, firmes partidarios del brexit, que prefieren a May como un mal menor ante las posibles alternativas: un brexit más blando aún, la posibilidad de que haya un segundo referendo y el brexit se cancele o, sobre todo, el peligro de que el líder laborista Jeremy Corbyn llegue al poder. Por eso la moción de ayer era una maniobra destinada al fracaso, una carga de la brigada ligera en el valle de la muerte.

Esto es lo que hubiera pasado, pero ¿qué pasará ahora? Irónicamente, puede acabar sucediendo lo mismo. Con el voto de ayer, May ha salido relativamente reforzada en su partido, pero no en el Parlamento ni frente a Europa, donde su posición es ahora todavía más precaria. En Bruselas, donde nunca han dejado de soñar con que Gran Bretaña celebre un segundo referendo que cancele el brexit, no verán ahora ningún incentivo para hacer más concesiones a May, si es que tenían alguno antes. Su cálculo es que, cuando fracase al intentar hacer aprobar su plan en el Parlamento, May tendrá que proponer un brexit aún más blando (la llamada opción Noruega plus) o incluso no tendrá más remedio que convocar una nueva consulta que, en teoría, arrojaría ahora «el resultado correcto» (algo en lo que la UE tiene cierta experiencia).