Los compungidos


Hay fotos que deberían colgarse en las pinacotecas. Este lienzo de ayer en el Parlament, con Torrent a la cabeza, modo apóstol, podría bautizarse La adoración de los reyes malos, por su tono místico pero retorcido. En esta efeméride, coincidente -¡oh, la historia!- con el 80.º aniversario de la Noche de los Cristales Rotos, hacen pucheros por la «injusticia» del encierro de Forcadell, prólogo de Torrent. Ahí los tienen: pretenden hacer añicos la porcelana patria poniendo cara de no haber roto un plato. Imitan como nadie al niño travieso pillado con las manos en la masa, compungido en la forma, en el fondo preparando la próxima diablura. Pero no son retoños: bien saben el mal que hacen. ¿De verdad esperan que solo se les castigue sin el postre y sin la paga del domingo?

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