Esa cara


Sabíamos que ocurriría y más pronto que tarde, así que la noticia del cierre de dos plantas de Alcoa me sorprendió lo justo: la compañía había reorientado por completo sus objetivos años atrás y la producción de aluminio, propiamente, ya no le interesaba. Desde hace tiempo, la multinacional intenta dedicarse a productos de mayor valor añadido y más rentables. Así que apenas leí unas líneas del texto de la noticia. Sin embargo, le dediqué mucho tiempo, solicitado, obligado casi, por las fotos de Marcos Míguez: la que salía en primera página -la cabeza de una manifestación de trabajadores- y, sobre todo, la de la página dos: el primer plano de un operario con otros tres rostros difuminados como fondo.

Había visto aquella cara antes. Al menos, recordaba muy bien aquellos ojos tristes asomados al abismo de las lágrimas impotentes. Tardé un poco en darme cuenta: eran los ojos de mi padre mientras me contaba, con cincuenta años, que se había quedado sin trabajo. Hay una canción de Chico Buarque cuyo estribillo siempre me ha resultado lacerante: «A dor da gente não sai no jornal»: el dolor de la gente no sale en el periódico (la traducción es literal, pero inexacta). He repetido ese verso en clase muchas veces, para explicar que el buen periodista tiene que conseguir que el dolor sí salga en el periódico. Y exactamente eso fue lo que percibí gracias a las fotos de Marcos Míguez: sentí el dolor, la angustia de casi setecientas almas. Muchas veces la noticia reside en la historia que está detrás de las personas, pero en muchísimas otras reside en las personas que están detrás de la historia.

Y una buena foto puede bastar para contarla.

@pacosanchez

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