Robles y el naval

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Sorprende la indignación de la ministra de Defensa con sus adversarios y también con miembros de sus mismas filas por lo que calificó de «irresponsabilidad política» por haber infundido temor a los trabajadores de Navantia sobre el contrato de las corbetas para Arabia. En su comparecencia del pasado lunes en el Senado, se abrazó a que la defensa es un mejor ataque y pasó por alto que su gabinete fue el que lanzó la bomba, gestionó pésimamente la crisis que día a día iba creciendo en intensidad atrincherada en el silencio y la quiso aplacar sin comprometerse a garantizar un encargo que no solo es vital para el astillero gaditano de San Fernando, sino para toda la empresa pública, el mayor referente industrial de la ría ferrolana.

A la portavoz del Gobierno y al ministro de Asuntos Exteriores les tocó realizar las llamadas a la tranquilidad, aunque fue Borrell el que habló más claro, admitiendo un trabajo intenso de la diplomacia para frenar una crisis que fue la mayor patata caliente del fin del verano. Es la segunda vez que la ministra de Defensa es corregida por Sánchez. La primera pasó más desapercibida. Robles pretendía posponer las fragatas F-110 al menos para el próximo año. El presidente del Gobierno zanjó ese incendio prometiendo a Feijoo que se licitarán este 2018.

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