En el pellejo de los otros

OPINIÓN

Aquí ya pasó. Y en realidad no hace tanto tiempo. Ocurrió que una España asolada por la hambruna, y la represión, que trajo una Guerra Civil sin sentido, vio cómo miles de sus habitantes se vieron obligados a poner tierra por medio. A abandonar casas y familias para lanzarse a la incierta aventura de sobrevivir. Al precio que fuese. Es lo que hacen los millones de personas desesperadas que llaman a las puertas de Europa. Están dispuestas a morir por el camino. No les importa. Porque nada hay peor que el infierno que dejan atrás en sus países. Muchos de los acomodados europeos los verán por la tele ya con cierta indiferencia. Otros con desprecio y odio. Pero pónganse en su pellejo. Algunos pensarán: «Eso a nosotros no nos puede pasar». Seguro que ellos también pensaban lo mismo.