Espectáculo veraniego

Ernesto Sánchez Pombo
Ernesto Sánchez Pombo EL REINO DE LA LLUVIA

OPINIÓN

meira paz

recapitulemos. El Concello culpa a la Autoridad Portuaria. Ésta al Concello. El Puerto apunta hacia la organización. En Marea pide a la Xunta que cese a López Veiga, presidente portuario. El PP pide la dimisión del alcalde Caballero. Y este señala al Puerto, a su presidente, al PP y al hormigón. Como espectáculo para poner fin al verano lo que está ocurriendo en Vigo tras el desplome del muelle de O Marisquiño, no tiene precio. Unos y otros se han empeñado en que tengamos un final de vacaciones divertido y entretenido, y lo están logrando. 

Porque, respetando y superando el drama de los casi cuatrocientos heridos, es para troncharse de risa el cruce de acusaciones y argumentos que unos y otros utilizan para evadir sus responsabilidades y endilgárselas a los demás. Tuvimos suerte de que no se acusaran del terremoto de ayer. Hasta un niño de parvulitos se quedaría perplejo por el patético espectáculo con el que nos premian a diario, llenando páginas y páginas de periódicos.

Y esto, ¿por qué ocurre? ¿A cuento de qué vienen esas ridículas defensas desde el mismo momento del accidente de «yo no he sido», y esas insostenibles acusaciones de la culpa es del de siempre? Pues porque no conocen otra forma de afrontar los dramas; porque toda su existencia y toda su gestión la basan en descalificar al adversario; pero, sobre todo, por una falta absoluta de respeto a los heridos, a sus familias, a los ilesos, a los espectadores, a los vigueses, a los gallegos, a los allegados y a los del mundo mundial. Una falta de consideración hacia quienes les pagan con sus impuestos sus sueldos, sus aficiones y sus juergas.

El trágico suceso de O Mariquiño ha servido para poner, una vez más, ante nuestros ojos la categoría moral y política de quienes tienen la obligación de hacernos la vida más llevadera. Menos mal que será la justicia la que determine las causas y por tanto las responsabilidades. Pero mientras tanto podían haber tenido un mínimo de decoro y limitarse a lamentar el derrumbe. Sin más. Pero es mucho pedir a quienes no conocen lo que es el respeto y la decencia.