Continúa en Galicia, por ahora


Ni muchos de los miembros de la dirección de su partido, ni probablemente algún conselleiro; ni muchos de sus amigos, ni los tertulianos, ni los que opinamos de lo divino y lo humano, ni los 2.703.662 gallegos aguardaban el anuncio del presidente Núñez Feijoo de no concurrir a liderar el PP nacional. Se daba por hecho que entraría en la batalla por la dirección, junto a otros líderes, y se especulaba incluso con que era el claro vencedor. El que haría posible la recuperación de la autoestima de los populares, y el que colocaría al partido en una nueva línea de salida para borrar el pasado reciente que lo ha llevado a vivir uno de los peores momentos de su historia.

Pero Feijoo opta por Galicia y por los gallegos, según dijo, en un emotivo y emocionado mensaje a los suyos. Y renuncia a medirse con los rivales que en los últimos días aparecen por docenas. El PP quedará en las manos de Pablo Casado, García-Margallo, García Hernández, Bayo y, si se presenta el caso, de Sáenz de Santamaría o de Cospedal, pero no de Feijoo que parecía ser el sucesor natural de Mariano Rajoy. El que las encuestas situaban mejor y el preferido de los votantes que no militan en la formación de Génova 13.

Y es que desde que accedió a San Caetano, hace casi una década, se extendió la idea, hay que decir que muy propiciada por él mismo, de que Galicia era lugar de paso del presidente porque su objetivo estaba situado en Madrid. Y en cualquiera de sus opiniones o movimientos se veían claros síntomas de que estaba enviando mensajes o posicionándose para un día no lejano liderar el partido y el Gobierno. En algún momento, incluso, se dijo que sería llamado por Rajoy para nombrarlo sucesor. Pero todo se vino abajo ayer tarde con el anuncio inesperado que realizó casi entre lágrimas.

Después de perder seis autonomías, 13 diputaciones, 17 alcaldías de provincias y tres millones de votos en el 2016, el PP ha perdido también prácticamente la mitad de los votantes que entonces lo apoyaron. Acosado por la corrupción y atizado por Ciudadanos alguna encuesta lo sitúa como cuarta fuerza política y a la espera de una cascada de sentencias y procesos judiciales quizás pensó Feijoo que no es el momento de tomar las riendas de una formación en retroceso.

Que hay que aguardar a mejores tiempos. Y que hay que saber esperar.

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