15 feb 2018 . Actualizado a las 05:00 h.
Casi al tiempo que Roures le vende la mayoría de su empresa a una firma china por una millonada, ayer trascendió que Jaume, el antiguo trotskista, gurú del populismo a través de sus terminales audiovisuales y anfitrión de extrañas componendas en su mansión barcelonesa, estaba en el corazón del diseño del 1-O. Podría sorprender de quien no para de presumir de neutralidad, pero Roures es un ejemplo del viejo tópico del catalán: la pela es la pela. Y si hay que denunciar a TV3, uno de sus generosos clientes, se le denuncia por muy proseparatista que uno sea. Qué menos de alguien capaz de hacer negocios con el hijo de Villar y ser investigado por el FBI.