Llegan las narcas


La introducción de nuevos femeninos en el español siempre es motivo de debate. Frecuentemente resultan chocantes por su carácter novedoso, pero muchas veces reflejan realidades nuevas a las que se quiere dar nombre. El penúltimo de estos casos puede ser el de narca, femenino de narco, acortamiento de narcotraficante. Nos chirría más a este lado del océano que en América, sobre todo en los países más afectados por las drogas. 

Narca se está usando como sustantivo para designar a la mujer que se dedica al narcotráfico: «Tal como lo relata una narca mexicana: “Aquí entramos [las mujeres] por dos cosas: por un hombre o por hambre”», recoge una tesis presentada en la Universidad de Chile. También se emplea como adjetivo para lo relativo al narcotráfico: «La sociedad narca es dura» (Julio Scherer García, La reina del Pacífico); «La Pax Narca acaba siempre con poca paz y mucho narco» (Alejandro Hope en El Universal). El académico Arturo Pérez-Reverte usa narca hasta tres veces en una entrevista: «No es que se haya convertido en narca, pero el personaje de Teresa ya forma parte de la personalidad de Kate del Castillo». El acortamiento es el procedimiento de abreviar palabras suprimiendo sílabas, generalmente las finales. El resultado, igualmente llamado acortamiento, suele ser común en cuanto al género: el/la fisio, de fisioterapeuta; el/la compa (de compañero). O de un solo género cuando son adjetivos, como porno (no hay películas pornas). El Diccionario recoge algunos casos de dos terminaciones, como profe, -fa (de profesor). Y tratamientos diferentes para dos profesionales de la medicina. Mientras al acortamiento de otorrinolaringólogo solo le da una terminación (el/la otorrino), concede a las endocrinólogas el femenino endocrina, quizá influido por la existencia del adjetivo endocrino, -na (glándula endocrina). Aun así, señala que en este caso, como en el de profa, para el femenino se usan más las formas endocrino (la endocrino) y profe (la profe). En cuanto a narca, prosperará si lo deciden, como siempre, los hablantes. Mientras tanto, esos personajes inspiran canciones como esta que cantan Los Pumas del Norte: «En un baile en San José / llegaron cuatro muchachas / y no sé si sería sierto / pero decían que eran narcas / eran lindas en verdad / de botas y con tejanas».

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