Peajes: ¿duros o en la sombra?


El comienzo de este año coincidió con la inauguración de la ampliación de la AP-9 en Rande, subida de tarifas y demanda de más tramos libres de peaje. Razonaré aquí que la respuesta a la pregunta del título, en mi modesta opinión, es que ni unos (duros) ni otros (en la sombra).

Tienen peajes duros (por ejemplo 40 euros ida y vuelta Fene-Tui en la AP-9) las autopistas dadas en concesión a empresas privadas que en España suman 2.500 kilómetros. En mil kilómetros (las AP 1, 2, 4, 6 y 7) caducan las concesiones entre este año y el 2021, y otros 600 fueron rescatados con dinero público de su quiebra en el entorno de Madrid. De no renovarse esas concesiones y de no reprivatizar las nacionalizadas, el Estado podría gestionarlas con un peaje blando (en el caso Fene-Tui: ida y vuelta por 20 euros). Y no debieran renovarse, ni reprivatizarse, porque sería volver a decisiones del franquismo y del aznarismo, donde, a costa de la competencia empresarial y las rentas de los hogares, se benefició al capitalismo concesional privado. Además, penalizan casi siempre recorridos que no conducen a Madrid. El resto de las vías de alta capacidad del Estado (y algunos tramos cortos antes con peaje duro) suman casi diez mil kilómetros y tienen peaje en la sombra: sus costes de gestión y conservación no los pagan los usuarios, sino todos los contribuyentes.

Se penalizan los bolsillos de todos los no usuarios mientras se incentiva al máximo el uso de una infraestructura altamente contaminante. Y se discrimina a favor de las conexiones radiales con Madrid con peaje en la sombra que pagamos todos los contribuyentes.

Para corregir ambas irracionalidades (en un caso un peaje duro a los usuarios que llena los bolsillos del capitalismo de amiguetes, en el otro el peaje en la sombra que mete la mano en el bolsillo fiscal de los contribuyentes que no usan las vías de alta capacidad) y, al mismo tiempo, no penalizar las conexiones no radiales primando las radiales, creo que sería sensato generalizar un peaje blando en los doce mil kilómetros de todas las vías de alta capacidad del Estado (incluyendo la AP-9 y la AP-68 que deben nacionalizarse).

Así serían solo los usuarios los que soportarían un peaje blando homogéneo por kilómetro en toda la red pública del Estado. Un peaje con el que se generaría un fondo para la conservación de la Red y también, como se hace en otros países europeos, para la inversión en infraestructuras de comunicación menos contaminantes y alternativas a la carretera.

Ni capitalismo de amiguetes. Ni que paguen los no usuarios. Ni penalizar al que no se dirija a Madrid. Ni, como se acaba de inventar, liberar tramos de peaje duro haciendo que se paguen peajes aún más duros en otros tramos.

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