Aquí los malos lo tienen crudo

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Si nuestra clase política tuviera la profesionalidad, el talento, el compromiso y la capacidad de trabajo de la Guardia Civil o de la Policía Nacional, seríamos la primera potencia mundial. Aquí los malos lo tienen crudo. Tarde o temprano acaban en un módulo carcelario. La resolución del caso Diana Quer, complejo como pocos, habla muy bien de un cuerpo, el de la Guardia Civil, que ha tenido que soportar durante muchos meses, por no remontarnos a los tiempos asesinos del plomo en el País Vasco, que se hable mal de ellos. Gentileza ahora, claro, del delincuente Puigdemont y sus acólitos. «¿Tu padre es Guardia Civil? ¡Vete de Cataluña, traidor!» No saben lo que dicen. Ahora el monstruo está en la cárcel. Y es un buen momento, aquí y en el Alto Penedés, para reconocer la im-pa-ga-ble dedicación de estos profesionales.

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