De Bélgica, lecciones ¡ni una sola!


Ya antes de iniciar la sedición, los rebeldes sabían que para ganar debían hundir la imagen de España en el exterior. Y así malversaron ingentes cantidades de dinero en montar su gran patraña: que la nuestra es una democracia demediada, que no permite votar a la gente, encarcela a la oposición por sus ideas y masacra a quienes ejercen sus derechos.

En esa innoble tarea fue impagable la ayuda de Podemos y otros partidos nacionalistas, todos encantados de denunciar la supuesta perversión de la democracia española mientras jalean a las más avanzadas del planeta: la chavista y la castrista. A tan aguerridos defensores de la libertad pronto se unieron los mercenarios del anti europeísmo, desde los hackers rusos hasta el gran maleante que es Julian Assange.

Ha sido en un ambiente tan intoxicado en el que Marta Rovira se ha convertido en la aventajada discípula de Goebbels: la mentira, cuanto más grande, más fácil de vender. Rovira, a quien Junqueras ha cedido el papelón de abjurar por él de aquella declaración unilateral de independencia (DUI) que era ¡imparable!, acusa al Gobierno, sin prueba alguna por supuesto, de amenazar con frenar la independencia a tiro limpio: «Nos decían esto: que habría sangre y que teníamos que parar porque no dudarían esta vez, y que no serían pelotas de goma sino que la cosa sería claramente contundente». Los objetivos de esa bola colosal son evidentes: proclamar que se ha renunciado a la DUI para salvar al pueblo de la balas de un ejército fascista; y seguir deteriorando la imagen del Estado que ha puesto fin al delirio independentista.

Tan gran farsa explica que el fiscal belga del caso Puigdemont se haya atrevido a faltarnos al respeto al inquirir sobre la situación de nuestras cárceles a la jueza que ha dictado la euroorden para la extradición de los fugados. La jueza podía haber respondido al fiscal con suma brevedad: «La cárceles españolas están infinitamente mejor que las de Bélgica». El hacinamiento de los presos es allí muchísimo mayor, como lo es el porcentaje de presos preventivos. Además, España no ha sido condenada, como Bélgica, por el Tribunal de Derechos Humanos por violar los de dos reclusos, cosa que ha ocurrido muy recientemente en un país que ha tenido que alquilar prisiones en Holanda. ¿Se imaginan si la situación hubiera sido la contraria?

Yo sé que nuestro sistema político es claramente mejorable, entre otras cosas porque he escrito sobre ello muchas páginas (cientos, y no 40, según me dicen que escribe una internauta maledicente e iletrada). Pero, tras haber debido soportar editoriales plagados de falsos prejuicios sobre nuestra democracia en algunos de los más importantes periódicos del mundo, es hora ya de decir que lecciones las justas y solo de quienes estén en condiciones de ofrecerlas. Como los gravísimos daños sociales, políticos y económicos provocados por la sedición, este tomarnos por el pito del sereno debemos también agradecerlo a los rebeldes.

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