Todo puede empeorar

Ernesto Sánchez Pombo
Ernesto Sánchez Pombo EL REINO DE LA LLUVIA

OPINIÓN

Estamos en un escenario difícilmente imaginable hace solo unos días. O unas horas. Medio Govern en la cárcel, el otro medio huido, los independentistas soliviantados, Europa mirándonos con lupa y los mensajes de falta de democracia en España calando con fuerza en medio mundo. Por si todo esto fuera poco, se apura la candidatura única independentista para el 21D. Resulta difícil ser optimista. Dejando lo de la separación de poderes para mejor momento, porque nunca llegaríamos a un consenso, la decisión de la jueza Lamela de encarcelar a Oriol y sus colegas, que estaban convencidos de que acabarían entre rejas, no solo es discutible por los delitos que imputa o por la competencia de la Audiencia, sino también por la oportunidad. Cuentan que en el Gobierno de Rajoy los encarcelamientos han caído como un tortazo con unas elecciones a la vista y los independentistas azuzados y más unidos que nunca. Y resulta fácilmente comprensible.

Porque cuando parecía que las aguas se serenaban tras jornadas de fuerte oleaje, llega la decisión judicial, sin precedentes en Europa, para avivar el conflicto. Aceptamos que la Justicia no ha de estar a expensas de los tiempos políticos ni del contexto social, aunque lo haga a veces, pero nos queda la duda de saber si las medidas preventivas e incluso las acusaciones serían las mismas de caer en otro despacho. Basta con ver la decisión del Supremo con Forcadell y la Mesa del Parlament.

Con tantas incógnitas y con el temor, por no decir convencimiento, de que el problema se ha agravado notablemente, resulta poco tranquilizador el escenario en el que se van a celebrar las elecciones del 21D. Porque por mucho que mejoren las cosas, lo que ya ha ocurrido no tiene marcha atrás. Y eso, quiérase o no, desestabiliza unos comicios que van a resultar definitivos.

Desde Arrimadas a Durán Lleida, son muchos los que ayer se apresuraron a decir lo que millones de ciudadanos venimos diciendo; que no se debió de llegar hasta aquí. Es cierto, se pudo evitar. Afrontando el problema y adoptando decisiones, este contexto esperpéntico que puede descontrolarse, no debió producirse. Pero no se quiso y estamos en el peor escenario imaginable. Y, lo que es más preocupante, susceptible de empeorar.