Con el Estado, la Constitución, la democracia

Roberto Blanco Valdés
Roberto L. Blanco Valdés EL OJO PÚBLICO

OPINIÓN

OSCAR DEL POZO | Afp

29 oct 2017 . Actualizado a las 08:22 h.

Visto el coraje democrático del Gobierno ante la incivil, ilegal y delictiva declaración de independencia del ya disuelto parlamento catalán no es razonable suponer que Rajoy haya tenido otro motivo para convocar sin más espera elecciones autonómicas que su firme convicción de que hace así lo mejor para Cataluña y España en su conjunto. O eso o -el tiempo lo dirá- el pago del precio impuesto por el PSOE para apoyar la aplicación del 155 de la Constitución.

Sea como fuere, muchos de quienes hemos sostenido, sin reticencia alguna, la imperiosa necesidad de parar el golpe en Cataluña compartimos hoy un legítimo temor: el que nace del poco tiempo que va a transcurrir entre la intervención de la autonomía y los comicios que el 21 de diciembre deberían permitirnos superar la más grave crisis constitucional de nuestra reciente historia democrática.

Dos meses podría ser muy poco tiempo para afrontar la dificilísima tarea de restituir la legalidad en un territorio hundido en el caos de la rebelión nacionalista, pero mucho para que, en ese ambiente, sus dirigentes mantengan la innoble farsa de una Cataluña explotada por España. Dos meses podría ser mucho tiempo para mantener la intervención de una autonomía cuyos ex gobernantes anuncian que la contrarrestarán en la calle con una insurrección, pero muy poco para que, en ese ambiente, los cientos de miles de catalanes engatusados por el nacionalismo descubran la monumental manipulación a la que han sido sometidos.