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Rajoy, «más chulo que un ocho»

Fernando Salgado
Fernando Salgado LA QUILLA

OPINIÓN

YOAN VALAT | Efe

31 ago 2017 . Actualizado a las 07:45 h.

Déjenme adivinar las notas que pergeñó Rajoy para afrontar su comparecencia de ayer sobre la corrupción del PP. Una: quitarle enjundia al asunto. Dos: eludir palabras procaces, desmarcarse de la contabilidad y dar la callada por respuesta. Tres: denunciar la utilización torticera del Congreso. Cuatro: uso puntual del «y tú también» como arma de ataque. Cinco: el Gran Órdago. Creo que el presidente «bajo sospecha» se atuvo estrictamente a ese guion.

Primera. No se atrevió el presidente a calificar de baladí e intrascendente el asunto en cuestión. No estaría bien visto. Lo hizo, pues, indirectamente, con la enumeración de los tres asuntos que roban el sueño a los españoles y desvelan a su Gobierno: el terrorismo yihadista, el desafío catalán y la consolidación de la recuperación. Las tramas de corrupción no forman parte de la santísima trinidad: son asunto laico y de categoría menor.

Segunda. En ningún momento pronunció el presidente palabras malditas como Gürtel o Bárcenas. Lo que no se nombra no existe. Y lo que existe no lo sabía, porque «jamás» se ha ocupado de la contabilidad de su partido. Lo suyo son las estrategias políticas, no la prosaica intendencia. Confiemos al menos en que disponga de minutos para ocuparse de la contabilidad de los españoles y no quede esta, exclusivamente, en manos de los tesoreros del Gobierno.