Trajes de luto


Cuando el Alvia descarriló fatalmente en la curva de Angrois, la programación televisiva nacional se encontraba en modo vacaciones. En pleno mes de julio y en víspera de festivo, solo los canales de Galicia tuvieron pulso para informar en directo de la tragedia mientras los demás, recostados en programas grabados y enésimas reposiciones de temporada baja, esperaron con parsimonia a la mañana siguiente para valorar la importancia de lo sucedido.

La noche del Bataclan ocurrió algo parecido. No era verano. Era viernes por la noche y solo el canal informativo 24 horas reparó en que el terror que se cernía sobre París era algo que merecía ser contado. Los espectadores de las cadenas generalistas pudieron enterarse de ello por una breve mención que hizo Jorge Javier Vázquez, de pasada, interrumpiendo una de las tensas controversias de Sálvame Deluxe.

Esta vez en Barcelona fue distinto. Los asesinatos de Las Ramblas extirparon a la programación de su modorra playera. Las cadenas pusieron fin de golpe al cálido verano, sacaron el traje de luto del armario y repescaron a las grandes estrellas de sus retiros estivales. Intentando digerir en directo lo sucedido y desbrozando noticias y bulos en medio del caos, sus coberturas recibieron tantas críticas y amonestaciones por sus errores y excesos como habrían encajado en caso de no haber llegado a tiempo y no haber estado ahí.

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