La culpa no es nuestra


Cercana la media noche del sábado conocimos un atentado. En Londres, otra vez. Un poco más tarde, una tertulia política dio voz a sus invitados para opinar del asunto. La tertulia se desarrollaba en una televisión alentada en tiempos por una parte del Gobierno (comandada por Sáenz de Santamaría) que le salvó la supervivencia en contra de la mayoría de su propio partido. Es una televisión cuyo doble objetivo es, por un lado, defender el extremo ultraizquierdo del flanco ideológico español; por otro, denostar y caricaturizar el conservadurismo y las políticas liberales. Aguardé cuánto tardarían en ofrecer el lado buenista de las cosas. Llegó a la una y veinte minutos. Uno de los habituales del extremo izquierdo, Santiago Aroca, dijo lo que yo aguardo siempre: que no solo Europa, que los atentados también se producen en Kabul, Bagdad, etcétera. A lo que el presentador, Iñaki López, correctísimo, añadió que la mayoría de los atentados se producen en países musulmanes. Es el mantra de esta izquierda inconsciente que piensa que el islam es magnífico y que, en el fondo, la culpa es nuestra: ¡capitalistas occidentales! No lo dicen tan claramente, o sí. Hasta premiamos con el Princesa de Asturias el pasado miércoles a una mujer que sostiene esa culpa como daga sobre nuestras cabezas (¿Han leído algún libro de Karen Armstrong?). Es el buenismo. Ayer Theresa May dijo que somos demasiado tolerantes con el extremismo. Para algunos medios españoles, buenismo y extremismo son su identidad.

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