Golpe a la Justicia


Flaco favor le han hecho las tres magistradas baleares a la Justicia. Y, por el contrario, alientan la incredulidad de una gran parte de la ciudadanía de que nadie escapa a la ley; por mucho que lo diga el ministro Catalá.

Cierto es que Iñaki Urdangarin no reúne las condiciones exigidas para ir a prisión, aunque sea provisional. Tampoco la reunían los titiriteros, pero es caso aparte. Porque a nadie se le ocurre que pueda fugarse con dos policías colgados del cogote; pero existen otras medidas cautelares en el auto dictado ayer que sí llaman poderosamente la atención. Y que hacen dudar de la ecuanimidad.

Al yerno del rey emérito no se le fija una fianza como es habitual en estos casos y, rompiendo todos los precedentes, se le permite residir en un país extranjero. Por si fuese poco, se le consiente ser controlado periódicamente en ese país extranjero, aunque no sea de la UE. Y no se le retira el pasaporte, contrariamente a lo que se decidió con su socio y es norma en casos similares, por lo que puede abandonar Europa y dar la vuelta al mundo en piragua. Demasiadas concesiones.

A los que una sentencia demasiado benévola ya dejó convencidos de los privilegios de los poderosos va a resultar imposible convencerles de que se ha actuado con imparcialidad.

Un profesional de la judicatura acostumbra a decir que en España no hay justicia; que solo se aplican las leyes. Pues en esta ocasión, ni eso. El caso Nóos queda marcado por un cúmulo de dudas y sospechas. Y por demasiadas certezas.

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