Muchos hechos alternativos

Alfredo Vara
Alfredo Vara EL PUENTE

OPINIÓN

Lo de los hechos alternativos parece algo novedoso, nacido de la necesidad del equipo del nuevo presidente de los Estados Unidos de justificar a su jefe, que no tiene empacho en lamentar una acción terrorista en Suecia tan desconocida por todos los demás que obliga al propio Gobierno sueco a pedir explicaciones.

Pero la realidad demuestra que lo único novedoso es el término. Porque ese tipo de hechos los conocíamos por aquí desde hace tiempo.

Que le pregunten, si no, a quienes invirtieron sus ahorros en unas participaciones que de preferentes solo tenían el envoltorio. O suscribieron una hipoteca a interés variable, pero que solo variaba para subir y se quedaba absolutamente fija a la hora de bajar de un tope.

De hechos alternativos podrían hablar también los jóvenes universitarios destinatarios de las más firmes promesas de proporcionarles empleo, pero que siguen emigrando para encontrarlo. O los refugiados que el Gobierno prometió acoger pero siguen llegando a cuentagotas mientras se suceden manifestaciones del pueblo llano dispuesto a recibirlos.

Hechos alternativos sucesivos son las distintas fechas en que iba a llegar a Galicia el tren de alta velocidad, mientras los expertos seguían y siguen diciendo que no son ni realistas ni posibles teniendo en cuenta en cada momento el trabajo que aún falta por hacer. Y mucho menos si se deja sin ejecutar año tras año una parte considerable del presupuesto destinado a esas obras.

De hechos alternativos sabemos mucho por aquí desde hace tiempo, aunque no los llamáramos así. El novedoso término puede venir bien para darle la vuelta y plantearse exigir alternativa a tales hechos.