Sin oposición real

Enrique Clemente Navarro
Enrique Clemente LA MIRADA

OPINIÓN

Va quedando claro que no hay oposición real. Estamos asistiendo a la consolidación de una gran coalición de facto PP-PSOE. Con solo 137 escaños, Mariano Rajoy gobierna con comodidad, cediendo en aspectos asumibles e inevitables -la supresión de las reválidas o la subida del salario mínimo-, a cambio del apoyo socialista en lo fundamental, el techo de gasto, el objetivo de déficit o la subsiguiente subida de impuestos. Los Presupuestos ya los sacará con el PNV. No hay que pasarse con el nuevo socio, que le hizo presidente y ahora le permite gobernar. El PSOE de la gestora Susana Díaz vende las concesiones de Rajoy y las inocuas derrotas parlamentarias del PP como un triunfo de su «oposición útil», mientras su intención de voto se estanca en el 18 %. El bipartidismo está de vuelta, pero ahora hay un partido que domina y otro que no es alternativa, sino muleta. Esta dinámica margina a Ciudadanos, que ha quedado fuera de juego cuando presumía de que las 150 medidas que pactó con los populares iban a ser la hoja de ruta de la legislatura. Es muy sencillo: Rajoy prefiere los 85 escaños del PSOE, un partido en estado comatoso obligado a facilitarle la gobernabilidad para evitar males mayores en las urnas, que los 32 de Albert Rivera. Queda Podemos. Pero su papel es residual. Al menos mientras prevalezca la línea de Pablo Iglesias, que desdeña al Parlamento, apuesta por cavar trincheras en las calles y monta un numerito tras otro para llamar la atención. ¡Quién le iba a decir a Rajoy que, con el menor apoyo parlamentario de la democracia, iba a controlar de esta forma la situación, con un PSOE domesticado al que permite colgarse alguna medalla para que no se hunda más, Ciudadanos reducido a la inanidad y Podemos situado en las barricadas retóricas y sin fuerza real!