Trump hereda a Obama

Albino Prada
Albino Prada CELTAS CORTOS

OPINIÓN

14 nov 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Los demócratas fracasaron en poner en su sitio a los grandes grupos financieros que manejan sus intereses globales (desde Microsoft a Google pasando por Apple). En un reciente libro titulado La secesión de los ricos se resume muy bien: cuando los realmente poderosos ignoran sus compromisos fiscales con el Estado mientras no tienen reparos en utilizarlo para su provecho. Quizás sea oportuno recordar ahora las dificultades insalvables de Obama para ofrecer a sus ciudadanos un servicio nacional de salud homologable al de muchos países europeos. Al tiempo que se reunía infructuosamente con directivos de empresas globales para reclamarles que renacionalizaran el empleo que deslocalizan a Asia, o los beneficios (e impuestos) que desvían a paraísos fiscales globales. O rescatando con dinero público un sistema financiero plagado de tiburones. Muy lejos del diagnóstico de un Roosevelt que en 1936 decía: «Los monopolios empresariales y financieros, la especulación, la banca desenfrenada? han comenzado a considerar al gobierno como un mero apéndice de sus negocios». Y ahora un empresario del mercado inmobiliario norteamericano pudo envolverse en un patriotismo populista: prometer la ilusión de devolver aquellos empleos de la actual Chimérica a la América de siempre. Los demócratas (o aquí los socialistas) aparecen como subordinados de los designios de la actual globalización económica, culpables de la presunta perdida de la identidad nacional (aunque sea por una inmigración de la que sus críticos sacan buen provecho), de la corrupción de los partidos ante los lobbies, irrumpe un salvador como Trump o sus metástasis europeas. Ya con Obama, y ahora más con Trump el resultado será un Estado débil, del que los ricos se desentienden y que convierte a la sociedad en una jungla competitiva. Cuando las élites libertario capitalistas de Wall Streett están por vivir en aguas internacionales (islas y paraísos fiscales) se socava la tierra bajo los pies de un imposible Estado Social, y lo que se cosecha es un ultra neoliberal como Trump. Mi gran duda radica en el diagnóstico que hagan de esta deriva los mayores acreedores, prestamistas y proveedores que tienen los Estados Unidos.