Un mero trámite


El discurso de investidura de ayer del candidato popular y próximo presidente de la Xunta, Núñez Feijoo, hay que entenderlo desde la tranquilidad que le da el haber sido claro vencedor en las urnas y saberse investido de antemano. Solo así se comprende el escaso entusiasmo que tanto en el fondo como en la forma mostró quien ya vivió esta experiencia en dos ocasiones anteriores.

En líneas generales, las propuestas de Núñez Feijoo en lo que calificó como «legislatura expansiva» no difirieron de las que podrían hacer los candidatos a gobernar Cataluña, Valencia o Andalucía. Incluso de las de Mariano Rajoy. Combatir el paro, con una promesa de 100.000 nuevos empleos que se antoja cuando menos complicada; luchar contra el invierno demográfico; mejorar servicios; reducir impuestos y avanzar en la financiación autonómica. Incluso se permitió recuperar asuntos de anteriores legislaturas como el AVE a Lugo o el empleo juvenil. Por señalar alguna novedad, la de atender al sector primario.

Y desde esa posición de privilegio el próximo presidente de la Xunta tendió la mano al diálogo para militar en el partido llamado Galicia, que como eslogan queda que ni pintado, pero que está tan alejado de la realidad como el polo norte del sur.

El de ayer de Núñez Feijoo fue un discurso de mero trámite. Feijoo leyó casi cien folios de discurso, pero bien podría haber leído un par de páginas de Tewtscher Sprichwörter, del reformador y humanista alemán Johannes Agricola, quien escribió que «el que pretende gobernar debe oír y no oír; ver y no ver». Eso es lo que hizo.

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