Ceuta y la OTAN

Gonzalo Parente VENTANA AL MUNDO

OPINIÓN

Reconociendo que Rusia es una gran potencia que pasa por momentos difíciles, resulta un poco extraño que España le haya negado la entrada en puerto a una agrupación naval que estaba navegando desde el norte de Europa hasta el extremo sur, en el Mediterráneo oriental.

Independientemente de que España es un miembro activo de la Alianza Atlántica, se ha venido dando petróleo a los buques rusos desde hace diez años en Ceuta, a pesar de los reproches de otros países, incitados por los artículos de un periodista gibraltareño en la prensa internacional. Se me ocurren varias precisiones a tener en cuenta:

Francia hace poco estaba fabricando dos grandes buques anfibios para Rusia, si bien, con la invasión de Crimea, suspendieron el contrato y los vendieron a Egipto.

Turquía acaba de firmar un contrato con Rusia para establecer un gasoducto que alimente de esa energía al Sur de Europa.

Ceuta y Melilla se quedaron fuera de la protección de la OTAN cuando España pidió la adhesión a la Alianza Atlántica.

España está comprometida con la OTAN en la seguridad del Mediterráneo, por medio del mando de la organización SNMG-1, que integra dos buques de la Armada. Así pues, nuestra colaboración está firmemente asegurada. Pero la Alianza es un acuerdo entre países donde cada uno defiende sus intereses, y que se sepa Rusia no está en guerra con ella. Sería esta la oportunidad para pedir que Ceuta y Melilla entren también en la OTAN.