Y Rajoy se mojó


Busquemos las claves. Por ejemplo, la lobística. Lo de Álvaro Nadal se sabe desde que en julio consiguió el apoyo de las energéticas para ser su ministro. Otros lobbies quedan para De Guindos, que hereda a Soria al tiempo que sigue atendiendo los intereses de las firmas calificadoras de ciertos riesgos. También podemos poner el foco en la clave territorial. En Interior, Zoido, único alcalde popular que reinó en Sevilla, es un guiño para la batalla de Andalucía, que tendrá que dirimirse en algún momento, pero sin más víctimas que las necesarias e incluso haciendo algún que otro favor a sus nuevos aliados gracias a sus influencias ante la judicatura responsable de la investigación de los ERE.

Andalucía mantiene también a la ministra más salá, Fátima Báñez, artífice del mayor período de paz social en la España reciente, sin una sola huelga, para escarnio sindical. Y sin olvidarnos de Montoro, que se libra de lidiar con las autonomías y se consolida al frente del ministerio que peor ha gestionado la política fiscal. O mejor, si quien tiene que opinar está en la lista Falciani o en la de los papeles de Panamá.

Si lo analizamos en clave de partido, tenemos a Cospedal en Defensa al tiempo que máxima cara visible del PP. Se hablaba de ella para Justicia, pero habría estado feo teniendo su partido tantos procesos abiertos, acusado de haber sido creado para delinquir y después de perder la querella que puso a su despedido en diferido, L. B. Está por ver si seguirá siendo el ministerio de las armas que se venden igual a la Venezuela bolivariana que a Arabia Saudí, y si continúa comprándolas en la factoría Morenés. E incluso, podríamos hacer la lectura de los intercambiables que repiten por su bajo perfil político, prescindibles cabezas a entregar en la primera y previsible crisis de Gobierno que se presente: léase Méndez de Vigo, Rafael Catalá, Tejerina... para apaciguar a una oposición que demande cambios o gestos en la Lomce o en la ley mordaza.

O la de los inesperados, como Dastis en Exteriores, De la Serna en Fomento, Montserrat en Sanidad... O la de quienes se quedaron en la orilla, jóvenes promesas: Maroto, Ayllón, Moragas, Levy, Casado, teórico recambio generacional que queda para otro momento. O no..., como diría Rajoy, disfrutando de su baño en el Umia, con la mirada fija en un objetivo indiscreto que la cámara no pudo o no quiso revelar.

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