Incapacidades del PSOE, éxitos del PP

Uxio Labarta
Uxío Labarta CODEX FLORIAE

OPINIÓN

28 oct 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

El PSOE ha sido incapaz de interiorizar que sus votantes lo han ido abandonando y de analizar las causas de ello. Las derrotas no le sirvieron para aceptar que el problema no solo era la crisis económica, sino la falta de un proyecto y sus enredos de liderazgo. Con ello han logrado que todo sea peor que hace tres meses, pero sin duda mejor de lo que será en meses venideros.

El enredo entre Pedro Sánchez y Susana Díaz, en su cruenta lucha por el poder interno, está en el origen de lo que sucede ahora. El enredo les ha impedido hacer política y desarrollar estrategias en torno a la necesidad de articular un Gobierno para España luego de las victorias populares. Basta recordar que hubo un Comité Federal del PSOE el 9 de julio en el que solo se escuchó una propuesta política unánime: no a Rajoy, no a nuevas elecciones, no a los independentistas. Y allí estaban todos.

Nadie fue capaz de proponer entonces una alternativa para solucionar el problema de gobernabilidad luego de siete meses y dos elecciones. Únicamente se oyeron posiciones maniqueas que olvidaban no solo la debilidad del Partido Socialista, sino necesidades y problemas de los españoles, al igual que hicieran en diciembre.

Descabezado su secretario general, los socialistas han vuelto a equivocarse el pasado domingo. Para arreglar sus desaguisados los dirigentes socialistas se comportaron como si nunca hubieran hecho política. Deshicieron el entuerto del «no es no» en el que ellos mismos se habían anudado, pero con tan simplonas artes que está por ver hasta dónde llevan a la destrucción al PSOE. Se olvidaron de discutir y consensuar, una vez más, las condiciones de la ya inevitable abstención, preocupados como estaban los ganadores por no dar tregua a los contrarios, y los contrarios dándole vueltas para salvarse de lo que no tuvieron a bien discutir en ese Comité Federal.

Añádanle a ello el ninguneo entre PSC y PSOE, de indudable impacto en la evolución catalana y en la política de España, y entenderán el alcance del desaguisado socialista y el hartazgo de los probablemente exangües y exiguos votantes.

Por lo que respecta a la gobernabilidad de España, los socialistas han resuelto el problema que ellos mismos crearon cuando asumieron con su «no es no» que de ellos dependía la solución. Hernando, el portavoz imposible, lo ha explicado como ha podido con un discurso adecuado en agosto. Mariano Rajoy ha aceptado el repliegue y asume su éxito indudable y trabajado. Podemos y Ciudadanos, uno con sus cinco millones de votos a la izquierda del PSOE y el otro buscando en el centro, llegaron para quedarse.

La credibilidad del PSOE tendrá difícil solución. Desgracias de confundir la pandilla con el país. En el país está el déficit, las pensiones, el paro, la sanidad, la educación, los jóvenes y los viejos, las mujeres y su desigualdad... e incluso la organización del Estado. En la pandilla, unas risas y un cafelito en la terraza y de paso hablar «de lo nuestro», o apenas decirse maldades.