Convivir con la decepción

Uxio Labarta
Uxío Labarta CODEX FLORIAE

OPINIÓN

13 oct 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Parece razonable dudar de que España exista tal como algunos quieren contarla. Pero no respecto a que los españoles -en sus problemas y en cómo encararlos- se parecen, más allá de lo que partidos y analistas subrayan.

 Si en algo somos expertos los ciudadanos es en convivir con la decepción política. En ello llevamos tiempo, y no solo quienes han sido compañeros de viaje de un PSOE que, desde el 2008, y también antes, en 1993 o 1996, los ha ido arrinconando con sucesivas decepciones, o de un Partido Popular que abandona a los jóvenes. Y no es la menor de ellas lo que sucede con el país en precario. Adoben todo con el esperpento de la trama Gürtel, o el fiestón de las tarjetas de Bankia, luego de cuatro años de gobierno popular, y tendrán la sensación de que la situación actual en España pareciera una realidad Gran Hermano. Delirante pero cierta.

Por ello suena a asumir un principio de realidad la reflexión del presidente de la gestora del PSOE de que la política exige convivir con la decepción. Sobre todo, después del espectáculo que han hecho padecer a la ciudadanía él y sus correligionarios en el último comité federal del PSOE. Los actores o las facciones implicadas llevan años dirigiendo el PSOE, todos ellos diseñaron el postureo de las líneas rojas y un «no es no» a Rajoy. Nadie señaló, ni en el comité federal, ni fuera, que hubiera otras alternativas. Con la salvedad de Borrell, contundente y lúcido ya en enero, también en junio y por supuesto ahora, y quizá Guerra en su retiro.

Espero todavía que algunos de los que en ese comité se plantaron frente a Pedro Sánchez y quienes quedaban a su lado, nos digan por fin, sin jugar a salvar su cara frente a militantes y votantes, cuáles son sus convicciones para empezar de una vez a poner orden en el cúmulo de problemas con los que vivimos.

Porque la gran decepción deriva precisamente de la escasa capacidad política de quienes hoy gobiernan el PSOE para construir un relato, a partir de su propia realidad, la de su partido y de sus propias convicciones, que nos señale qué quieren hacer para dar respuesta a lo que desean y necesitan los ciudadanos, y en el que se diga qué es factible en este escenario político fragmentado que con el voto hemos definido.

Porque si el relato que construyen es una quimera, donde la negociación y el pacto se hacen inviables, será difícil que nos puedan ofrecer un proyecto de país. Resulta sorprendente que el PSOE no haya ensayado su poder de negociación con los populares, siendo el partido necesario. Cierto que le falta ese relato que responda a la pregunta de en qué país merece la pena vivir, pero podrían ensayar a contarnos cuál es su capacidad para ajustar y pactar las políticas del Gobierno popular, sobre todo en campos como educación, sanidad y dependencia, pero también en corrupción y Administración pública, tan ideológico ello. Por más que sigamos teniendo que convivir con la decepción, a la espera de que dirigentes, organizaciones y políticas sepan recuperar su crédito.