Un podio aguardado


Como en las finales olímpicas y de los mundiales de los 100 y 200 metros, la incógnita de las elecciones de ayer estaba en saber quién ocuparía el segundo y el tercer lugar. En las pruebas atléticas sabemos que Usain Bolt gana con mucha comodidad y ayer todo indicaba, como así fue, que el PP lograría la mayoría absoluta que necesita para poder gobernar. Lo hizo permitiéndose el lujo de mirar a los rivales con tanta distancia como en la última consulta. Lo interesante, pues, era conocer a los medallistas de plata y bronce.

Y las urnas han decidido que los otros lugares del podio se los repartan las candidaturas de la nueva política, representadas por En Marea y los socialistas que, pese a perder cuatro escaños respecto a los anteriores comicios, podrán defender que han salvado los muebles, teniendo en cuenta las expectativas de los sondeos de los últimos meses.

Pero si los resultados de ayer fuesen los de unos análisis clínicos veríamos que el enfermo socialista se encuentra en un estado desesperante y con escasas posibilidades de recuperación; porque los glóbulos blancos han invadido el sistema y los rojos se muestran ya incapaces de poder recuperar al enfermo.

Y tenemos también que En Marea no ha estado a la altura de lo aguardado. Puede que el sorpasso y ser segundos en las grandes ciudades los haga felices, pero las prisas para la confección de candidaturas y elección del candidato, la falta de tiempo y la improvisación continuada han dejado a la formación lejos de los objetivos y con la incógnita de si el exmagistrado fue el candidato idóneo. Ni unos ni otros pueden sentirse satisfechos con lo hecho, de forma especial porque han ofrecido, en determinados momentos, enfrentamientos que pasaron factura. Algún día los segundos y terceros tendrán que analizar fríamente los comportamientos agresivos y polémicos que protagonizaron.

Y algún también día tendrán que volver la vista hacia el BNG y aprender que una buena líder, una buena campaña, un mensaje claro y la ausencia de estridencias ayudan sobremanera. Lo contrario de lo que hicieron los que completaron el podio que se aguardaba.

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