Como sucede en toda campaña electoral (pero en esta más), nuestros partidos políticos están tratando de engalanar sus ofertas con toda clase de formulaciones y promesas cargadas de bondades y esperanzas. Nada malo asoma por ningún lado, porque todos los programas han sido sabiamente disfrazados. Ningún riesgo a la vista, pues. Y digo a la vista, porque los riesgos existen, aunque no sean detectables.
Lean los programas con cuidado y busquen la otra cara de los bienestares que pregonan o preconizan. Y desconfíen. Porque no todas las felicidades que se nos prometen concuerdan con las promesas que se nos hacen. Dicho en otras palabras, lo que se nos transmite oculta demasiadas veces lo que queremos saber.
Debajo de algunas frases muy emperifolladas respiran amenazas de distinta condición. Es decir, anidan serpientes. Y la promesa que nos atrae se convierte así en la amenaza que nos acecha.
Lean ahora de nuevo esos programas y empezarán a percibir los intereses que los alientan. Porque todos los partidos políticos pretenden lo mismo: ¡ganar! Para conseguirlo, tienen que lograr los votos necesarios, es decir, tener más apoyos que los demás. Y todos ellos saben que esto no se alcanza sin una construcción seductora de sus mensajes políticos, es decir, de sus ofertas, promesas, compromisos, augurios y guiños.
Es entonces cuando empezamos a vislumbrar lo que ocultan. Observen de nuevo cada una de las promesas y miren lo que hay debajo. Detectarán en seguida que no es oro todo lo que reluce.
E incluso descubrirán que, demasiadas veces, dicen lo contrario de lo que dijeron en la anterior campaña electoral. Hagan la prueba del algodón y se sorprenderán.
Parece que prometen lo mismo, pero no siempre es así. Ni el PP, ni el PSOE, ni Podemos, ni Ciudadanos han dejado de hermosear su discurso para lograr un mayor éxito electoral. Especialmente llamativo es el vuelco ideológico de UP (ahora socialdemócrata) que, con una sonrisa impávida, pretende asaltar el granero de votos del PSOE como si se tratase de entonar el himno de la alegría de una fusión histórica... que desalojaría al PSOE.
Todo esto y mucho más está oculto en los programas electorales.