Buzones inteligentes


Votar o no votar. He ahí la cuestión. Y puestos a votar, ¿a quién votar y por qué? En esta tesitura nos han puesto de nuevo. Al borde de un ataque de nervios. Esta foto fue tomada en el portal de un edificio de A Coruña. El mensaje es claro: En esta casa ya sabemos votar. Un buzón inteligente rotulado por personas inteligentes. Moraleja: la culpa no es del que vota. Bastante tiene con seguir confiando. La culpa es de quien no sabe gestionar el voto, de los señores que nunca asumen ninguna responsabilidad. Puesto que fracasaron, lo fían todo a que el cartero llame dos veces. Como si los problemas de este país fuesen una película erótica. Viven fuera de la realidad, porque la realidad implica sangre, sudor y lágrimas. Hay quien lo celebra ya a golpe de botellín: cuando los que tienen que liderar un país no están a la altura, los populistas se frotan las manos. Luego, por norma, llega el desastre. Hay trágicos ejemplos en la historia de Europa. Prometen asaltar el cielo, pero, ¿qué hay de la tierra, de nuestra tierra? Hasta prometen, sin sonrojarse, la felicidad. Una peligrosa tentación para millones de traicionados, estafados, defraudados, hartos y asqueados. Están jugando, entre todos, con la bendita democracia. Están jugando con fuego. Ojalá no haya que lamentarlo.

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