Unas veces se gana, otras se aprende

Xose Carlos Caneiro
Xosé Carlos Caneiro EL EQUILIBRISTA

OPINIÓN

Invariablemente, desde hace muchos años, a mis alumnos de literatura les confieso en el primer día de cada curso una sentencia irrevocable: «Writing is rewriting». O sea, escribir es reescribir. Julio Cortázar lo decía de un modo más expresivo: para llegar a escribir bien uno debe leer mucho, escribir mucho y, sobre todo, tirar mucho. Es la papelera una aliada de los buenos escritores. Claro que uno puede elegir no ser un buen escritor, sino otra cosa, y entonces se despeña creyéndose el centro del mundo y construyendo textos literarios que, en realidad, son pura no-literatura. En mi labor diaria intento no desprenderme del didactismo de Cortázar y de buena mañana acostumbro a llenar la papelera con lo que he escrito el día anterior. Es como la tela de Penélope: lo que vamos tejiendo un día, lo destejemos al día siguiente. Al maestro Cortázar no le fue mal. Leyendo, escribiendo y tirando mucho redactó Rayuela, que es un rompecabezas tan primorosamente edificado que a uno le dan ganas de aplaudir después de leer muchos de sus capítulos.

Con Pedro Sánchez no tengo la misma sensación que con Rayuela, al contrario: tras cada uno de sus capítulos y capitulaciones, me entran ganas de abroncarlo. Cómo se puede empecinar una y otra vez en el error. Y cómo el PSOE se lo consiente. Adónde van y adónde llevan, en su deriva enloquecida, a España.

Uno pensaba que Pedro Sánchez hubiese aprendido la lección. Y no solamente la que dejó en su buró el grotesco adefesio de la investidura fallida, sino la que debiera colegir de haber convertido a un partido veterano y de meritoria historia, en el payaso de las bofetadas de Pablo Iglesias y el estratega chavista Monedero. Se han burlado de ellos en su misma estampa, como muchos profetizamos desde el día que la plana mayor de Podemos se puso frente a las cámaras para señalar al vicepresidente y a los ministros del distópico Gobierno, ese que nunca fue ni será. Porque el PSOE no puede gobernar con Podemos, a no ser que consienta su propia autodestrucción. Porque Iglesias y el cándido Errejón los han utilizado en beneficio propio. Y lo continuarán haciendo. ¿Cándido Errejón? Tanto como la jaranera Ada Colau, que te hinca una daga en las entrañas con una sonrisa en los labios.

Sigo. El segundo acto será sobrepasarlos en las urnas, cohesionados con Izquierda Unida (que es el PC sin Carrillo) y convertirlos en lo que no quiere ningún socialista: los segundones de Podemos. O eso, o formar lo que en verdad reclama el sentido común: la gran coalición, que a la larga se ha erigido como la mejor de las soluciones posibles para España. Ojalá los buenos socialistas le hagan ver a Sánchez, Hernando y el inteligente Luena la verdad de esta columna. Aunque solo sea su título.