No hay prisa

Alfredo Vara
Alfredo Vara EL PUENTE

OPINIÓN

Lo han asumido con plena tranquilidad. Se llenaron la boca de llamadas al acuerdo, pero unos no se movieron ni un milímetro para buscarlo, otros lo buscaron pero se quedaron a medio camino aun a sabiendas de que lo logrado era insuficiente, y todos culparon y culpan a los otros del fracaso común.

Pero siguen sin prisa. Debe de ser que no hay problemas urgentes. Que tengamos sobre la cabeza la espada de Damocles de la exigencia de nuevos recortes no parece motivo de mayor preocupación. Que sigamos con la soga de la deuda pública al cuello, tampoco. Que el pago de intereses aumentase más del 100 % entre el 2009 y el 2014, mientras caía el gasto público en educación y sanidad, según refleja un informe de CC.?OO., debe de ser solo munición para el debate, no problema a afrontar con urgencia. Como que en ese mismo período se redujesen en un 40 % los recursos destinados a política familiar en un país de bajísima natalidad, y se recortasen en un 70 % las partidas para política social de vivienda mientras aumentaban los desahucios.

No hay prisa. Se repetirán las elecciones y volveremos a empezar. Los que presumen de haber ganado las del 20D, aunque se dejasen millones de votos en el camino, seguirán presumiendo de éxito económico, aunque España siga rezagada en la recuperación del empleo tras la crisis. Y los que alardean de nueva política seguirán repitiendo los tics de la vieja, mientras tuitean, al recordar el 25 de abril portugués, que siguen trabajando para que sea el pueblo quien más ordena. Que el pueblo ordenase el 20 de diciembre buscar pactos no significa nada. La culpa es de los otros. O del pueblo. Jamás de quienes alardean de escucharlo, aunque cada vez se note menos.