Un encuentro inútil

Ernesto Sánchez Pombo
Ernesto S. Pombo EL REINO DE LA LLUVIA

OPINIÓN

20 abr 2016 . Actualizado a las 17:44 h.

Ha de estar muy ocioso estos días el presidente Rajoy para recibir esta tarde al catalán Puigdemont. No tendrá muchos papeles sobre la mesa, a la espera de que sus adversarios se bajen del guindo y por eso el aburrimiento en la Moncloa debe de ser mayúsculo para que Rajoy pierda un tiempo en hablar con quien dijo y dice no tener nada que tratar. En los tres meses que lleva en la Generalitat, Puigdemont se ha reunido con Sánchez, Iglesias y Rivera y aunque no cerraron acuerdos, los encuentros fueron considerados «cordiales». Porque hablar, a lo que siempre se negó Rajoy, no obliga a llegar a acuerdos; todo lo contrario, es un buen ejercicio para recopilar información y limar asperezas.

Todo el país, de forma especial en los momentos de mayor tensión, ha reclamado a Rajoy un encuentro con el líder catalán. Antes con Mas y ahora con Puigdemont. Pero Rajoy es como es. Lo dijo el presidente Feijoo: «Probablemente emplea más tiempo que el resto de la gente para tomar decisiones». Por no decir que es demasiado calmoso.

Al margen de la escasa actividad, solo existe un motivo para que Rajoy acepte verse con el desleal independentista, ahora que el proceso soberanista parece no tener marcha atrás. Y ese motivo no es otro que la foto que le pueda quitar el poso de rechazo y obcecación que siempre mantuvo nuestro presidente para con Cataluña. Una foto electoralista, porque cuando se ven las urnas en el horizonte somos capaces de hacer lo que siempre dijimos que no haríamos. Decía Sófocles que «siempre se repite la misma historia: cada individuo no piensa más que en sí mismo».