Las hipermadres

César Casal González
César Casal CORAZONADAS

OPINIÓN

Así comenzaba mi compañera en La Voz Marta Otero su texto sobre el nuevo fenómeno de la hiperpaternidad: «Si usted carga con las mochilas de sus hijos en cuanto salen del cole, ¡cuidado!». Y alertaba sobre ese nuevo género: los hiperpadres. Cada vez hay más libros sobre ellos y se multiplican los expertos y estudios. Creo que, para ser justos, deberíamos hablar más de hipermadres que de hiperpadres, porque todavía son ellas mayoría en el cuidado de los niños. Aunque algunas cosas han cambiado y algo ayudamos, las mujeres siguen siendo las que pandan con la crianza. Pero no nos vamos a pelear sobre quién recoge las tazas del desayuno. Sean ellas o ellas, nunca son los hijos. Así es que los expertos advierten: «Los niños de hoy son víctimas de una nueva epidemia de sobreprotección que les impide ser autónomos y les hace frágiles». Si una manera de reconocer a esos príncipes que terminará por destronar a la fuerza la vida, es ver cómo sus padres cargan con las mochilas, otra es cuando oyes que una pareja les habla en plural: «Mañana tenemos el examen de matemáticas». ¿Tenemos? «¡Cómo que tenemos!», habría saltado cualquier padre de los que ahora son padres. Y habría añadido: «Mañana tienes examen de matemáticas y como no le saques brillo a los codos y apruebes, te quedas sin ir a entrenar y sin jugar al fútbol el fin de semana». Sin embargo, ahora todo son melindres. Te vas una generación para atrás y a tu padre le tenías respeto. Te vas dos, y a tu padre le llamabas señor. Tiene que haber un punto medio. Otro error que cometemos es convertirlos en narcisos a fuerza de exhibirlos en las redes sociales compartiendo cumpleaños o vacaciones. Está muy bien querer a tu hijo, pero está muy mal ser su mayordomo.