No entienden ni podrán entender

Manuel Mandianes LÍNEA ABIERTA

OPINIÓN

Europa no tiene fe, por eso no entiende a los terroristas musulmanes, auténticos creyentes que saben lo que hacen, tienen un objetivo y están dispuestos a morir por él. Zizek, el gurú de los líderes de Podemos, entre otros, dice que estamos ante un choque de civilizaciones irreconciliables. Entre otras cosas, porque la religión y la política son la misma cosa para muchos musulmanes.

El objetivo de esos creyentes, no locos, es que la Umma, comunidad de creyentes, se identifique con la humanidad. Para ellos, creyentes solo son los fieles de Alá, los demás somos infieles. Los infieles más peligrosos son los judíos, y les siguen los cristianos. Por lo tanto, no odian «nuestros valores» como estos días hemos oído hasta la saciedad. Quieren liquidar la civilización occidental y cristiana en la medida en que es un obstáculo para extender la Umma hasta los confines de la Tierra. También Jesús dice: «Id por todo el mundo y predicar el evangelio», pero Jesús no predicó la yihad o guerra santa.

La afirmación «Todas las religiones son iguales» es hija del desconocimiento de todas ellas. Mientras los políticos, tertulianos y articulistas no entiendan esto, no podrán aportar nada a la solución del problema. La policía puede cazar a los que han atentado y a los que pensaban atentar al día siguiente, pero no podrá atrapar a todos los que creen lo mismo que creen ellos. Muchos europeos no entienden ni admiten la importancia determinante de la fe en la vida del creyente, por esto no podrán aportar nada interesante a la solución del problema. No admitir la importancia de la fe, además de ser una aberración científica, es una estupidez.

Muchos hispanos son pobres y no están integrados en Estados Unidos. Muchos españoles fueron marginados en otros países y muchos africanos viven marginados en España y en otros países de Europa y no cometen atentados. No se trata de un problema de marginación, ni de revancha porque Europa no los quiera recibir o los trate mal. De hecho, atentan en Irak, en Turquía o en Siria contra hermanos en la fe que no admiten las mismas prácticas. Se trata de llevar a cabo un proyecto, lograr un objetivo: extender la Umma hasta los confines de la Tierra.

Cosa diferente es que muchos teólogos y exégetas musulmanes piensen que esos fanáticos no sean buenos musulmanes, que están equivocados o que ni siquiera sean creyentes. Una cosa es la fe ortodoxa y otra la fe.

Manuel Mandianes es Escritor y antropólogo del CSIC.