Suma y resta gobiernos

César Casal González
César Casal CORAZONADAS

OPINIÓN

Este festival solo lo pueden aguantar los que hacen la subasta en el Muro o los que trabajan en la Bolsa y están acostumbrados a sobresaltos. Cada vez está más claro que llevamos muy mal lo de debutar como italianos, con la necesidad de un Gobierno de pactos o con el no hay más remedio que volver a votar. Todos se han entregado al ajedrez. Ante la jugada penetrante de alfil de Pablo Iglesias tras ver al rey, a Sánchez no le quedó más remedio que intentar bromear y poner distancia con algo que es evidente le agrada: el llamado Gobierno del cambio. Pero, ojo, le agrada sobre todo a Sánchez, no tanto a otras figuras de su partido. No contaban Iglesias ni Sánchez con que Rajoy también entiende de gambitos y así renunció a su primera investidura al saber que no tendría apoyos suficientes. No era una investidura. Era un cadalso. Gana tiempo y obliga a retratarse a los demás. Pero vayamos a lo que más repiten unos y otros para llenarse de razones (de votos, más bien). Según los constitucionalistas, sobre todo voces que llegan desde el PP, algo desde Ciudadanos y poco desde el PSOE, el Gobierno más razonable sería un pacto aún mayor que la gran coalición alemana, ya que incluiría al emergente Rivera. Serían, dicen, más de dieciséis millones de votos y más de 250 diputados, una mayoría tan contundente como aquel central del Madrid, Benito. La otra suma que más se escucha es la del referido Gobierno del cambio (curiosamente, el lema electoral del PSOE es delatador: el cambio que nos une). Son más de once millones de votos, según Iglesias: 5,5 millones del PSOE, 5 millones de Podemos y sus confluencias, casi un millón de IU y el apoyo circunstancial de un PNV o un ERC (un apoyo básicamente antiRajoy o antiPP). Sumar y restar gobiernos parece fácil, pero es agotador. Necesitamos soluciones. Los mercados solo entienden de soluciones, no de problemas. Y un estudio ayer subrayaba que tres de cada cuatro españoles prefieren un acuerdo, antes que el infierno de otra campaña bélica y otras elecciones.