Así que sí se podía

Ernesto Sánchez Pombo
Ernesto S. Pombo EL REINO DE LA LLUVIA

OPINIÓN

En los últimos años, una gran parte de los españoles apostamos por una reforma constitucional, porque entendemos que el texto quedó obsoleto, que la realidad es muy diferente a cuando se redactó y que las necesidades del país han cambiado ostensiblemente. En un intento por defender esa reforma, algunos llegamos a asegurar que no existía estatuto de comunidad vecinal redactada en 1978 que hubiese llegado intacto a hoy, como llegó el texto constitucional.

Predicar en el desierto. No digamos Aznar, que se cerró a todo, pero tampoco Zapatero, que sí cambió lo que le convenía con nocturnidad y complicidad de Rajoy, quiso ir más allá. Y la última mayoría del PP mejor no recordarla, porque para qué reformar la Constitución si se puede gobernar a golpe de decreto ley y de ley mordaza.

Por eso ahora muchos estamos desconcertados e irritados al ver cómo se ofrece la reforma constitucional que nunca se pudo hacer, como moneda de cambio para alzarse con el Gobierno. Hace seis meses no solo no era prioritaria, sino que ni tan siquiera se hacía necesaria; se entendía como una afrenta y una acción desestabilizadora solo proponerla y era más propio de los antisistema que de ciudadanos ejemplares. Y de la noche a la mañana, como los números no salen para seguir aposentados en el banco azul, pues se reforma lo que haga falta. Así que sí se podía. Hace solo unos meses ni se lo planteaban porque no existía consenso y el clima político no era favorable. Ahora, por lo visto, sí. No hay más que ver los amores que se dispensan estos días Rajoy, Sánchez, Iglesias y Rivera. Son amores apasionados.