Estas son las posiciones de partida antes de que los líderes políticos comiencen a negociar o a hacer como que negocian.
-Pedro Sánchez sabe que la única forma de mantener su liderazgo en el PSOE es convertirse en presidente del Gobierno, aunque haya cosechado el peor resultado de la historia de su partido. O, al menos, intentarlo y luego tener el arma de culpar a Podemos de no haberlo conseguido si se repiten las elecciones.
-La estrategia de Susana Díaz de no apoyar a Mariano Rajoy ni pactar con Podemos equivale a nuevas elecciones. El escenario probable sería que el PSOE retroceda, Sánchez se vea obligado a irse a casa y ella cumpla su ambición de aterrizar en Madrid.
-Iglesias ha puesto una condición imposible de cumplir por Sánchez, el referendo en Cataluña, exigido por Ada Colau. Eso conduce a otra cita con las urnas, que le conviene, sube Podemos a costa del PSOE e Iglesias se convierte en líder de la oposición.
-Albert Rivera parecía destinado a ser el árbitro de la situación, pero los votos han convertido en irrelevante a Ciudadanos. Ha pasado de decir que no apoyaría ni a Rajoy ni a Sánchez a proponer un pacto a tres con ambos. Su estrategia consiste en sacar cabeza para tratar de mostrar una relevancia que le han negado las urnas. Quiere que Rajoy sea presidente, porque repetir las elecciones sería nefasto para él.
-El juego de Rajoy es aparentar que puede reunir una mayoría para formar Gobierno, que tiene talante dialogante y negociador tras una legislatura en la que ha aplicado el rodillo de forma implacable, y culpar al PSOE si no lo logra. Ve con satisfacción cómo los barones destrozan a Sánchez, lo que tapa que no suma para gobernar tras haber perdido un tercio de su electorado.