Unas risas

Luís Pousa Rodríguez
Luís Pousa FARRAPOS DE GAITA

OPINIÓN

04 dic 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

En un principio, que unos inquilinos de la irrealidad de pronto se pongan un cojín sobre la entrepierna y se acurruquen en el sofá de Bertín como si fuesen simples mortales no está de más. Sobre todo en estos tiempos en los que ya apenas distinguimos la realidad real de la realidad virtual, lo cual satura aún más las entendederas de estos seres narcisistas, aislados del planeta Tierra por una rondalla de aduladores patológicos y lamebotas profesionales. Así que gracias a la angustia que les genera releer los detalles del último barómetro del CIS y en plena apertura de las compuertas de la campaña electoral, hemos descubierto estos días que Rajoy es humano y le pega collejas a ese hijo respondón al que prefiere afiliado al PSOE que con carné del Barça. El mismo Barça, cielos, con el que jugó y ganó al futbolín a ese gurú de los medios llamado Bertín Osborne (si Bertín Osborne es la imagen que nuestros líderes y sus asesores tienen de la «gente normal» ya empezamos a entender muchas cosas).

Está muy bien, incluso es muy campechano y demoscópico, que los políticos desciendan al foso si creen que así, hirviendo unos mejillones como si nada, los vemos más de andar por casa y hasta arañan alguna décima en los sondeos. Pero entre tantos hormigueros, Ana Rosas, Callejas, tiempos tan felices y citas a ciegas en tu casa o en la mía, igual podían reservar un par de minutos para contarnos qué se proponen hacer durante cuatro años en La Moncloa deluxe. Porque aparte de cortar un limón, sacudir la melena ante la cámara, echarse un bailecito, montar en globo, escalar una montaña o ir de rali, no tenemos muy claras las habilidades de estos desenfadados concursantes presidenciales.

Lo único que se echa en falta en estas visitas de la alta política a los platós son esas risas enlatadas que te dicen cuándo y cuánto te tienes que reír de lo que sale por la tele. Porque, en medio de esta amalgama en la que se confunden información, entretenimiento y espectáculo, al escuchar ciertos discursos uno ya no sabe si el candidato está desgranando su propuesta para el IRPF o si le está contando a Bertín un chiste de Arévalo.