Vuela el halcón, tuitea la paloma


París es, a su pesar, la capital del mundo desde hace una semana. El reloj informativo se quedó parado en el maldito 13N francés y aún no se ha puesto en marcha.

En España no hay campaña electoral. Y apenas escuchamos ecos de las discusiones bizantinas de ese país sin president que es Cataluña. Todo gira alrededor del terror desatado por el Estado Islámico en la malherida ciudad de la luz.

Se impone el lenguaje bélico en las tribunas y en las redes; sobran los tuits «buenistas». Vamos camino de un conflicto como el primero del Golfo, el de Bush padre: nosotros somos los buenos y los malos son muy malos. Pero hay halcones en ambos bandos. Ya afilan sus garras y su pico. Y sonríen. Tienen lo que querían, una venganza y una guerra de esas que se explicarán en vídeos virales que no duren más de cinco minutos.

Francia ya no tiene líderes políticos, sino comandantes en jefe. Hollande, un «insignificante oportunista» según el escritor Michel Houllebeq (autor de la polémica Sumisión), fía el resurgir de su carrera a la lucha contra los terroristas. Y le ha cogido gusto al lenguaje duro. No le queda otra, es una paloma rodeada por tres halcones, su compañero Manuel Valls, Sarkozy y la mismísima Marine Le Pen. ¿Y qué pasa en España? ¿Dónde estás, José María Aznar?

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