La televisión pública engaña a los espectadores y la escuela a los niños, porque celebran Halloween diciendo que celebran el samaín. El Samahaim era una celebración en memoria de los antepasados. Los celtas no salían a la calle para meterse miedo unos a otros; se reunían, comían y bebían juntos en memoria de sus antepasados. El magosto tradicional mantiene el espíritu de la fiesta celta. Un grupo de personas asan las castañas y todas juntas las comen bebiendo vino y cantando. Luego, con la cara tiznada, se van a la taberna o a una casa a cenar y continúan bebiendo. Los celtas decían que el que no prestaba su razón a los antepasados, perdiéndola por la abundancia de bebida, podría perderla luego en la vida de todos los días. Esto se expresa con aquel dicho: «Os meniños i o borracho dicen o que ten debaixo do papo»; es decir, prestan su voz a la verdad que viene del otro mundo.