Pocas ideas


Un par de ministros alemanes y el presidente de Hungría hubieron de dimitir por plagiar sus tesis doctorales. No lo hizo, pese a las contundentes pruebas existentes, el primer ministro rumano, ni lo van a hacer los 700 especialistas, los integrantes de los grupos de trabajo y los expertos que plagiaron el programa socialista de Rubalcaba, para entregárselo a Pedro Sánchez como borrador programático electoral y convertirlo en una gran novedad.

El agotamiento de las ideas es evidente en el PSOE. Hace ya tiempo que están más ocupados en resolver los barullos internos y en evitar las intrigas y enredos que en presentar una alternativa seria y creíble para acabar con este estado de deterioro en el que nos encontramos y al que no vemos mucha salida. Y ese agotamiento se traduce en las dificultades de remontar en las encuestas.

Los nuevos tiempos, nuevos proyectos y nuevas ideas que se propugnaban desde Ferraz pueden quedarse en un mero intento. Porque a estas alturas volver a hablarnos de una España laica, como hizo Rubalcaba; de la enseñanza de la religión, como hizo Rubalcaba; de defender la educación pública, como hizo Rubalcaba o de la regeneración democrática, como hizo Rubalcaba, es volver cuatro años atrás, cuando la situación del país era bien diferente y las necesidades y agobios, otros. Y dejemos a un lado, para no ruborizarlos, la anunciada derogación de la reforma laboral.

Alguien debió de convencerlos, quizás el mismo que hizo el vídeo del PP, de que el programa de Rubalcaba era aprovechable, sin percatarse de que los españoles ya lo votamos. Y ya dijimos lo que opinábamos.

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