La cultura tiene sus ritos. Sabemos que llega el otoño porque Woody Allen estrena su última película. Esta se titula Irrational man (Hombre irracional) y sabe mucho a Delitos y faltas. También parece otro Match point. Y es que Woody Allen abandona más que nunca su gusto por las frases ingeniosas y se lanza otra vez al mundo de los asesinatos. Pero, como en Delitos y faltas, con todas las reflexiones necesarias sobre las acciones al límite, como un Crimen y castigo en versión cine. Un acierto Joaquin Phoenix, que está inmenso, en su papel de agobiado profesor de Filosofía, de persona a la deriva que necesita acción para encontrar un asidero a su tormento existencial. Joaquin Phoenix ganará el Oscar antes que Leonardo Di Caprio. Ya verán. Trabajos como The Master, Her, Puro vicio o ahora Irrational man lo piden a gritos. Emma Stone le da la réplica a su altura a Phoenix, como enamoradiza alumna. ¿Por qué los actores y actrices siempre están estupendos en las películas de Woody Allen? Sencillo. Porque hay guion. Insisto: los que disfrutamos subrayando las frases talentosas de Allen podemos ir en esta ocasión sin bolígrafo. El genio está en la trama, en la luz, en las escenas, en la banda sonora... Y los comentarios potentes los toma prestados de Kierkegaard o Kant. Una vez más Allen consigue que creas que has visto una película leve, apenas un pinchazo, pero horas y días después sigues hablando de ella. Y sabes que ha llegado el otoño y piensas que ojalá el volcán de Woody nunca se extinga.